OBERTURA

The World Now. Los fundamentos del mundo presente. Una plataforma de expresión e intercambio para la comunidad de la Universidad de Salamanca.

Utilizo un término un poco pretencioso, y siendo como soy un iletrado musical, queda disculpado, porque la connotación sinfónica del término elegido se justifica para abrir este blog de opinión abierto, plural y transversal, política, social, cultural y científicamente hablando.

Y sinfónico tiene que ser para que cumpla con las aspiraciones con las que nace, donde se oigan las voces del viento metal o el viento madera, la percusión o la aguda cuerda… De nuestra madurez dependerá que suene bien, y de que los grillos, aun habiéndolos… (¡pura naturaleza!), no acallen la música, aunque esta sea “disarmónica”.

Hace ya tiempo, bastante, percibí nuestro silencio clamoroso; con él pasa que solo lo percibes molesto cuando te zumban los oídos por su profundidad y persistencia. Así me pasó, imagino que como a la inmensa mayoría de nosotros, que veníamos los más, de años y movimientos muy ruidosos, que se fueron serenando y opacando con “el café para todos”, que sirvió muchos años, pero que ya amarga.

Una sensación de impotencia me ha ido calando igual que aquella “lluvia fina” de nuestro ex-presidente Aznar, con tan desagradable como húmedo tacto. Desazón porque solo con algunos pocos compañeros lograba/mos hilvanar conversaciones serias sobre temas trascendentes, más allá del tópico o del chiste, cuando como colectivo y como ciudadanos asistíamos mudos, socialmente mudos al torrente de acontecimientos que vaciaba o pervertía nuestra labor como docentes universitarios, al sentido mismo que tenía históricamente la Universidad, a su posicionamiento social, a las raíces mismas de la intelectualidad y del intelecto.

Desazón porque hornada tras hornada, los alumn@s que nos llegaban, no solo atesoraban menguantes conocimientos generales sino específicos, quisieron algunos con los “cursos 0”, enmendar alguna carencia, pero olvidamos, y ahora aceptamos, que nuestros alumnos salgan inermes a una sociedad y a un mercado caníbal, ahormados en una post-adolescencia que con suerte les durará mucho tiempo, hasta el infarto.

Desazón porque un colectivo que debiera, como pocos, atesorar y pulir la intelectualidad, la cientificidad y, por tanto, el conocimiento de nuestra sociedad, del ser humano y de nuestro medio, o bien no la posee, o más bien solo la utilizamos y en medidas dosis en nuestro puesto de trabajo, sea quirófano, aula, o computadora, obviando intervenir para criticar, proponer y mejorar aquellas parcelas inmediatas a nosotros, o las mediatas y las lejanas que gracias a YouTube se nos cuelan en nuestras vidas desde el más lejano rincón de este world inasible.

La inacción nos ha llevado a la ausencia, realmente a la inexistencia social, y al desistimiento como colectivo profesional. Creo que el puro silencio nos ha llevado a pensar que no tenemos voz: el pensamiento suele ser silencioso y, si hablamos, si escribimos, si recapitulamos, si divulgamos, estamos “saliéndonos del tiesto”. Nuestra dedicación monógama al artículo científico, nos ha privado de la voz ciudadana, de la denuncia, de la reflexión pausada.

Pero esto no acaba aquí: debemos recuperar la voz perdida del colectivo universitario, pero haciéndonos partícipes de los avances que se producen en cada campo científico o en las fronteras del humanismo. La pérdida del sentido humanista del conocimiento nos ha llevado a construir columnas científicas, algunas altísimas, pero en las que las unas ignoran todo de las otras. Construyamos, pues, una plataforma transversal: no podemos seguir creciendo humana ni científicamente si nuestro conocimiento no se enriquece transversalmente.

Permitidme que concluya con el texto y el vídeo, que en mí fueron motores de esta iniciativa de comunicación y formación:

En los últimos lustros, y de un modo increíblemente acelerado, se ha producido una suerte de inversión de tendencias, a partir de la cual la universidad ha tendido a replegarse sobre sí misma…

Desde una cierta perspectiva este retraimiento es la consecuencia de un nuevo antiintelectualismo que se ha asentado poderosamente en la vida social y política de principios del siglo XXI…/ …

El antiintelectualismo es una de las formas más toscas del populismo, pero parece proporcionar fáciles réditos en una población ávida por ese consumo inmediato de las cosas que la complejidad intelectual casi nunca otorga…/…

El problema es que la universidad actual se ha convertido, por inseguridad, cobardía u oportunismo, en cómplice pasivo de la actitud antiintelectual que debería combatir. En lugar de responder al desafío arrogante de la ignorancia ofreciendo a la luz pública propuestas creativas, la universidad del presente ha tendido a encerrarse entre sus muros. Es llamativo, a este respecto, la escasa aportación universitaria a los conflictos civiles actuales, incluidas las crisis sociales o las guerras. En dirección contraria, el universitario ha asumido obedientemente su pertenencia a un microcosmos que debe ser preservado, aún a costa de dar la espalda a la creación cultural.

(RAFAEL ARGULLOL La cultura enclaustrada, EL PAÍS. 5 ABR 2014.)

Y, si todavía necesitáis algo más visual para comprender de que va todo esto, os invito a ver este vídeo: es muy corto, 141 segundos, Lucy Aharish no necesita más.

 

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